*(grupo verde · tractor · mecánica · ego del avance continuo)*
A José Ángel no lo echaron de otras agrupaciones por no cumplir. Lo echaron porque **no paraba**. Porque mientras los demás entendían la cabalgata como un espectáculo con tiempos, pausas y lucimiento, José Ángel la entendía —y la sigue entendiendo— como una cosa muy sencilla: una carroza que tiene que avanzar. Pa’lante. Siempre pa’lante.
José Ángel vive en la carretera. Literalmente. Pasa el día subido a su tractor. Cuando acaba el desfile, no vuelve con el grupo. Sigue conduciendo. Muchas veces hay que ir a buscarlo porque nadie sabe exactamente por dónde anda. Él tampoco. Simplemente sigue.
El tractor no es una herramienta para José Ángel. Es su vida. Es una reliquia, como el generador que alimenta el equipo de música. Viejo, temperamental y absolutamente imprevisible. El generador se para siempre a los veinte segundos de arrancar. Siempre. Y aun así, cada año se sorprende.
Dentro de Los CHIPIJAPI, José Ángel se encarga de toda la mecánica. Ajusta el motor sobre la marcha, regula mientras avanza, escucha el sonido y decide en ese momento qué hacer. Nunca está todo preparado antes de salir. Nunca. Pero siempre funciona… más o menos.
Ha habido momentos en los que, gracias a él, la cabalgata no se detuvo cuando todo apuntaba a que iba a pararse. Arreglos improvisados en mitad del recorrido que salvaron el desfile. Para José Ángel, eso es éxito absoluto.
Su ego es práctico y radical. Cree que **lo importante es llegar al destino a tiempo**. No entiende de paradas para bailar, ni de lucirse, ni de coreografías. Todo eso le parece una pérdida de tiempo. Para él, la cabalgata se mide en metros recorridos, no en aplausos.
José Ángel no se ve chapucero. Se ve eficaz. Porque la carroza se mueve. Y mientras se mueva, todo lo demás es secundario.