Estamos cuando estamos. Nunca antes. 

Chuchi

*(grupo verde · torpeza honesta · guerra de colores · ego defensivo)*


A Chuchi no lo echaron de otras agrupaciones por falta de ganas. Lo echaron porque, sencillamente, **no encajaba**. Porque cuando había que bailar, no bailaba. Y cuando había que pararse, se movía. Siempre un segundo antes o un segundo después. Nunca en el sitio exacto.


Dentro de Los CHIPIJAPI, Chuchi es uno de los grandes focos de tensión… sin quererlo. No aprende coreografías. O cree que las ha aprendido y luego no. En cuanto hay que coordinar pies y manos, el cuerpo no responde. Se adelanta, se retrasa, se gira cuando no toca. Y en ese intento constante de corregirse, va dando **cambayás**, repartiendo golpes involuntarios a los compañeros que tiene alrededor.


No es mala intención. Es pura descoordinación. Arritmia corporal. Falta de piernas. Chuchi va mal de piernas como va su equipo del alma de fútbol: con más corazón que técnica, con más fe que resultados. Y eso se nota en cada paso.


Aun así, Chuchi se implica. Ensaya. Pregunta. Se esfuerza. Y cuando falla —que es a menudo— refunfuña, se queja y desconfía. Su ego es defensivo. Cree que, si no está atento, alguien va a decidir por él algo que no le gusta. Por eso discute. Por eso insiste. Por eso convierte cualquier detalle mínimo en una batalla.


La guerra con Pavo es total. No solo por los colores (rojo contra verde), sino por el espacio físico. Se pisan, se chocan y se estorban en las coreografías. Donde Pavo fluye, Chuchi tropieza. Y donde Chuchi intenta mantenerse firme, Pavo desaparece. José Manuel los mira como si fueran un castigo divino.


Chuchi no se ve chapucero. Se ve luchador. Cree que, aunque no le salgan las cosas, el esfuerzo cuenta. Y en una agrupación llena de egos brillantes y resultados dudosos, esa cabezonería honesta tiene su valor.


Porque Chuchi es buena gente. Muy buena gente. Y aunque le cueste, quiere ganar tanto como cualquiera.


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